Quadralite VideoLED 1000 en trabajos comerciales – Kamil A. Krajewski
El fotógrafo Kamil Krajewski comparte sus impresiones tras utilizar dos Quadralite VideoLED 1000 en una producción profesional de vídeo dentro de una fábrica.

Conoce las impresiones de Kamil Krajewski tras utilizar las VideoLED 1000 en un trabajo profesional.

Uno de mis clientes habituales siempre me propone proyectos que son al mismo tiempo un reto y una aventura. Me encanta combinar el trabajo con los viajes. Para ellos he fotografiado plataformas de transporte de fuselajes Airbus en Bretaña, realizado un timelapse de dos días de la instalación de una enorme grúa en una planta de aluminio de los Alpes y visitado centros logísticos de Amazon y una moderna planta de clasificación de residuos cerca de París. Son encargos que significan viajar, conocer gente interesante y entrar en contacto con tecnología y maquinaria.
Recientemente me encargaron un vídeo en una fábrica del sector alimentario. Llevé dos Quadralite VideoLED 1000 y estas son algunas impresiones.
Lo primero que destacaría es que las luces son ligeras. Incluso con los soportes extendidos al máximo no sentí necesidad de colocar sacos de arena. Trabajaba solo en salas cerradas y los soportes eran estables. El edificio tenía cuatro plantas y llevaba mucho equipo, así que utilicé un carro de transporte que resultó muy práctico.
Para fotografía utilizo softboxes con anillos de montaje intercambiables. Una gran ventaja de la tecnología LED es que genera poco calor y, gracias a la montura Bowens, pude utilizar mis modificadores fotográficos habituales.


Grabando a 50 fps, 1/100 s, aperturas alrededor de f/4–f/6.3, S-Log3 e ISO 800, las Quadralite VideoLED 1000 funcionaron bien como relleno suave con un octabox de 80 cm y una capa de difusión. El reflector incluido aprovechaba mejor la potencia, pero buscaba una luz especialmente suave; rebotarla en paredes o techo reducía demasiado la intensidad. La luz ambiente del lugar era bastante fuerte.
Las lámparas resultaron especialmente eficaces en encuadres cerrados y planos pequeños, y también ayudaron cuando trabajé con aperturas más reducidas.


Empecé a trabajar a las 8 de la mañana y terminé a las 19:00. Normalmente intento limitar una jornada a unas ocho horas, pero el ingeniero que me acompañaba viajaba al día siguiente. La mañana siguiente tocó levantarse a las 5 y a las 6:20 grabé algunas tomas con dron. El cielo estaba cubierto y, tras 35 minutos, empezó a llover a pesar de una previsión muy distinta.
Volviendo a las Quadralite VideoLED 1000: me alegro de haberlas llevado. Su funcionalidad cumplió plenamente mis expectativas.
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